Crear conciencia para minimizar el impacto humano en la naturaleza.

Rodrigo López, Coordinador de Terrenos de Instituto Profesional Vertical (Maestro No Deje Rastro)

La imagen internacional de Chile como el mejor destino para la práctica del Turismo Aventura, sumado al rápido crecimiento de la industria nacional, que en los últimos 10 años ha multiplicado la cantidad de turistas extranjeros y la inversión, trae consigo una preocupación no menor. ¿Estamos preparados como país para enfrentar este panorama, sin deteriorar nuestro entorno?

Afortunadamente, hemos tenido avances en la materia que se han plasmado como políticas estatales, como un esfuerzo conjunto entre los sectores públicos y privados, para regular el daño ambiental.

Ahora, un tema totalmente aparte, es la responsabilidad personal que deben tener los usuarios, cuando pasan su tiempo libre en la naturaleza. Como país, tenemos factores socioculturales tan arraigados que es difícil pensar en cambios profundos en el mediano-corto plazo.

No es novedad para nadie, encontrar noticias sobre los daños patrimoniales y ecológicos que turistas, nacionales y extranjeros, provocan todos años en los principales atractivos turísticos del país.

Pero en esta columna, producto de mi especialidad profesional, solo me quiero centrar en los daños ecológicos causados por los seres humanos y cómo podríamos minimizarlos.

Primero que todo, es necesario articular un plan estratégico dirigido a concientizar a las personas, desde las bases estructurales de su formación. Es decir desde la etapa escolar, con iniciativas teóricas y prácticas que permitan una mayor cohesión con el entorno natural.

En este contexto, uno de los contenidos de mayor importancia a nivel mundial, son los Principios No Deje Rastro (NDR) que mediante 7 puntos básicos, entrega las bases ecológicas, para que cada visitante, se transforme en un agente activo que aporta a la conservación del medio.

Básicamente, esta herramienta resume de forma muy precisa, los tópicos fundamentales que todos los ciudadanos debemos manejar antes de tener una experiencia en la naturaleza.

Desde planificar con anticipación el viaje, no llevar cosas fuera de su entorno y minimizar el uso de fogatas, entre otras recomendaciones vitales que pueden hacer la diferencia, entre una grata jornada a un hecho dantesco e irreversible.

El proceso será complejo, pero necesario. Si estamos como país avanzando en la industria turística, no podemos dejar de lado, algo tan importante como el respeto de nuestro entorno, patrimonio de todos.