El desafío de construir y posicionar una marca para la industria chilena, en torno a la sustentabilidad.

Mi desempeño como profesional y académica en el extranjero, me ha llevado a reflexionar sobre la importancia de consolidar la industria chilena a nivel nacional e internacional, como un destino sustentable.

Comenzaré mi columna de opinión, con una historia. Durante mi candidatura al doctorado en Australia, pasé por tiempos de dudas. ¿Estaba haciendo algo realmente significativo? A veces la soledad, la distancia con tu gente y la decisión de haber seguido un camino diferente al que siempre había pensado, no me permitía apreciar el hecho de estar en un país referente en cuanto a turismo y al cuidado de la naturaleza.

Durante ese periodo, no tenía claro sobre qué escribir mi tesis, entonces mi supervisor me recomendó no ir a la oficina por 3 días, no pensar más en el tema y despejarme. Me invitó a un trekking en un parque nacional cerca de Gold Coast, en compañía de un profesor canadiense eminencia en ecoturismo.

Tras varias horas de observar el panorama en silencio, propuse un tema de conversación a ambos especialistas. De todos los países en los que han estado, ¿cuál es el que más les ha impresionado?

Mi sorpresa fue mayúscula cuando mi profesor, también un destacado académico en tema de turismo, me contestó; “Para mí, los dos países que me sorprenden cada vez que voy son Bostwana y Chile”.

A la conversación, el profesor acompañante agregó; “¿sabes lo que pasa con países como Chile y Bostwana? Tienen la ventaja de estar ubicados en el hemisferio del planeta en el que todo se puede hacer de nuevo”.

La explicación que me dio ante tal afirmación, fue que sólo alrededor del 10 o 12% de la población mundial, habita en el hemisferio sur del planeta. El 82% del total de países se encuentran ubicados en el Hemisferio Norte e incluyen aquellos con la mayor población (piensen en China, India, Norteamérica y todo Europa)

Nuestra realidad, nos permite ofrecer una gran cantidad de paisajes naturales sin intervención, con una gran variedad de entornos. Esta particularidad representa una tremenda oportunidad para una industria en crecimiento como es el turismo en la actualidad.

El panorama actual del turismo en Chile, ofrece a los inversionistas un crecimiento sostenido que permite proyectar para el año 2020, la inclusión del rubro a los focos de desarrollo económicos fundamentales para el país.

La industria turística bien manejada es noble, pero su implementación va más allá. El desafío es generar las condiciones adecuadas para que a través de la experiencia, se logre sensibilizar y educar a los usuarios, partiendo por supuesto por los nacionales.

Vamos bien encaminados, sin embargo, todos los recursos naturales, culturales y patrimoniales que Chile presenta, deben alinearse bajo un marco de cuidado. Que esto sea parte de la identidad país, y de la identidad de marca que tenga Chile como destino.

Para reforzar el punto anterior, quisiera reflotar una entrevista que hace unos años le realicé a un empresario turístico sobre este tema y me contestó lo siguiente; un proyecto sustentable necesita tener relación con el lugar, entenderlo, cómo trabaja la comunidad, cómo fluyen los cursos de agua; esto permite diseñar proyectos que están realmente pensados para el lugar.

Hoy el marketing se toma como un proceso social y relacional. Esto implica que el marketing no es solo diseño y difusión de un producto o servicio.

En turismo, el marketing busca relacionar experiencias con los distintos tipos de visitantes, a través de un reconocimiento de identidad entre dichas experiencias y los turistas.

Por lo tanto el desafío aquí, es lograr que dicha identidad se potencie entre nosotros, incluyendo a toda la industria turística, instituciones públicas, emprendimientos, empresas privadas de servicios turísticos, empresas de servicios indirectos, pero más que nada, a nuestras comunidades locales, nuestros máximos embajadores de servicios indirecto, pero más que nada, a nuestras comunidades locales, nuestros máximos embajadores de Chile.

No sacamos nada presentando un destino que los propios chilenos no entienden. Somos un país rico en naturaleza, pero si esto no se percibe desde nuestras actitudes, la imagen de Chile como destino se daña, pierde credibilidad.

La ventaja de gestionar un destino (o cualquier actividad económica) desde un punto de vista sustentable, es que todos sus participantes co-existen bajo el termino coopetición, es decir, de colaboración oportunista entre diferentes actores económicos que son además competidores.

Creo que todos los que nos proyectamos en esta industria, sentimos un gran amor por Chile. Seamos embajadores de nuestra esencia , incorporando a nuestra misión, no solo la entrega de información sobre nuestro país, sino que también la necesidad de sensibilizar al resto de los chilenos, través de nuestra pasión por un Chile natural – cultural bien preservado.